Todo empieza en casa
Desde el corazón de La Rioja, un legado familiar que se mantiene vivo.
La historia de nuestros vinos hunde sus raíces en La Rioja baja, en torno a Aldeanueva de Ebro, un pueblo de larga tradición vitivinícola ubicado a orillas del Ebro, tierra de sol, viñas y carácter. Allí, la casa solariega familiar edificada a mediados del siglo XVIII alberga la bodega que dio origen a siglos de vínculo entre la familia y el vino.
Este legado fue recogido y cuidado durante décadas por Don Antonio de Arnedo Monguilán, cuya visión marcó una etapa clave en la continuidad del proyecto familiar. Hoy, ese espíritu sigue vivo de la mano de Javier de Arnedo Areitio y sus hijos, quienes continuamos con la firme creencia en un vino con identidad, fiel a su origen y pensado para disfrutarse en cada momento.
Nuestra historia importa, que lo que de verdad importa es cómo saben nuestros vinos